Reciclar para viajar en el transporte público: una propuesta de diferentes ciudades para promover la ecología

El plástico. Un material demonizado por muchos. Pero en sí mismo no es un destructor cruel de la naturaleza, si no que depende del uso que se le de. La contaminación ambiental que sufrimos no es otra cosa que fruto de la mala praxis.

De hecho, el plástico, no ha encontrado sustitutos que no tengan algún componente derivado. La solución pasa entonces, para muchos países, por generar una economía circular en la que se gaste y se recicle, se use y se reutilice. Y para eso, los organismos gubernamentales están trabajando en todos los niveles. Hay en esta tarea un punto fundamental: la participación de todos. Es un juego en el que todos estamos adentro.

De la mano de Grupo Edisur, visitá en palabras cinco países que aprovecharon los residuos del plástico como pago para los medios de transporte. No es solo un modo de facilitar el trabajo de reciclaje. Es también un estímulo para el compromiso ciudadano y un incentivo para el uso del transporte público.

Sidney, Australia

En Sidney, según datos del ayuntamiento, las botellas suponen casi la mitad de la basura de todo el Estado. Solo se reciclan el 42% de estas. Por eso, crearon el proyecto Envirobank: colocaron más de 500 máquinas de recolección de basura que cambian los desechos por crédito para el transporte. No solo en zonas turísticas, sino en más de 500 ciudades del Estado es posible intercambiar latas, botellas de plástico, cristal y cartón a cambio de 10 céntimos australianos.

Suravaya, Indonesia

Es este el segundo mayor contribuyente de plásticos contaminantes en los océanos después de China, según un estudio de la revista Science.

La segunda ciudad más grande del país, Suravaya, en abril de 2018 inventó una campaña en la que podían pagar su pasaje de colectivo con botellas en las estaciones o arriba del transporte. ¿Los resultados? Con 20 vasos de plástico o 5 botellas se podía comprar un billete de dos horas.

Estambul, Turquía

La capital de Turquía hizo una jugada ambiental importante. Implementaron un plan llamado Smart Mobile Waste Transfer Centers por el que unas máquinas antes de reciclar los residuos detectaban el valor del material y su correspondiente bonificación en el transporte. Así, un viaje gratuito desde las periferias hasta el centro de la ciudad, equivaldrían a 28 latas.

Pekín, China

Beijín, en 2012, ya había hecho funcionar las primeras máquinas recolectoras en las estaciones de subte. Los ciudadanos reciben 5 y 10 centavos de yen por dejar los desechos, costando entre 3 y 10 yenes un pasaje. Y pueden usar ese monto para sus viajes o para tener más minutos en el celular.

Medellín, Colombia

Esta ciudad encontró una solución con “Recarga Verde”. Colocaron máquinas de reciclaje en cinco estaciones. Un año después, los resultados desconciertan. Se obtuvo un total de 2,5 millones de residuos por 57.000 tickets.

Son necesarias, sin duda, políticas públicas que fomenten una cultura de respeto al medio ambiente.

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